jueves, 29 de octubre de 2015

250 Aniversario de la llegada de la Patrona a San Andrés (Parte 3)

Después de tres días intensos de oraciones, plegarias y ofrendas a Nuestra Madre y Señora del Alcázar en la Parroquia de El Salvador, al amanecer del día 4 de Octubre, festividad de San Francisco de Asís, la Patrona de Baeza y Alcaldesa Perpetua de este Nido Real de Gavilanes se dirige hacia el lugar donde antaño residió.


Son las 7 de la mañana, las puertas del templo se abren de par en par y los baezanos empiezan a acudir a su encuentro. Apenas está amaneciendo y entre penumbra Santa María del Alcázar sale al encuentro con su pueblo fiel en una salida extraordinaria. 






Poco a poco y rezando el Santo Rosario llegamos a la plaza del Pópulo, a la plaza del pueblo, pueblo que la admira y que la lleva por bandera allá donde vaya.

La mañana va abriendo y un tímido sol quiere asomarse entre las nubes para saludarla mientras Ella se adentra triunfal en el sendero del cerro. Bella estampa la de nuestra Reina y Señora caminando entre la multitud con las empinadas calles y esbeltas torres de su querida Baeza como telón de fondo, acompañada de las enseñas marianas de la localidad.

Para recibirla con honores, el cielo abre y despliega un colorido arco iris que por unos momentos se transforma en el dintel de la puerta de la que un día fuese su casa, los ángeles impregnan el lugar de una suave fragancia a incienso y flores frescas, la multitud congregada rompe en aplausos y los sones del Himno a Baeza es magistralmente interpretado por la Banda de Música, todo ello a una misma vez. Es en ese momento cuando se produce la entrada apoteósica en el lugar de la Soberana de Cielos y Tierra, Emperatriz de esta tierra de verdes olivares, dueña de nuestros corazones y musa de nuestros sueños, donde la esperan la alcaldesa de la ciudad y el arcipreste de la misma, el consiliario y el presidente de la agrupación arciprestal de cofradías, y el hermano mayor de la Real Archicofradía patronal.
                           












Después de presidir el descubrimiento de un monolito que rememora su estancia en el cerro tiempo ha, la Santísima Virgen continúa su discurrir por el mismo trayecto que en aquel tiempo la llevó hasta la Iglesia de San Andrés: Paseo de las Murallas, San Benito, San Pedro, Santa Catalina y Puerta de la Luna.







Desde la torre catedralicia comienzan a llover pétalos a la vez que comienzan a caer las primeras gotas de lluvia, y en la plaza de Santa María los caballistas de nuestra ciudad salen a su encuentro. 







Presurosa se encamina hacia Santa Cruz donde queda instalado un precioso altar y los niños de la Vera Cruz la saludan con sus inocentes cantos. Sin tiempo para el descanso, María Santísima del Alcázar se dirige hacia la plaza de España cuando, el cielo comienza a llorar porque la visita de la Señora a los baezanos va terminando, y se ve obligada a refugiarse por unos minutos en los soportales de la antigua plaza del Mercado, algo tan sorprendente e inusual como bonito.





Encarado el tramo final del itinerario encontramos otro bello y sencillo altar en la Iglesia de la Purísima Concepción y, frente al antiguo Convento de San Francisco nuevamente llueven los pétalos. Durante todo el recorrido, vecinos, cofrades y enfermos salen a su encuentro, y Ella, generosa y caritativa, se detiene frente a ellos para consolarlos y aliviarlos con su carga. El mediodía se cierne ya sobre nuestras cabezas y a la misma hora del Ángelus, la bella Doncella baezana y Madre virtuosa hace entrada en su actual sede, recibida por los cofrades de la feligresía y los estandartes marianos repartidos por las naves del templo, comenzando seguidamente la Sagrada Eucaristía de Acción de Gracias presidida por D. Francisco Juan Martínez Rojas, Deán-Presidente de la S. I. Catedral, en honor a Santa María del Alcázar, ojalá, pronto coronada.


Desde nuestro Blog queremos agradecer a D. Manuel Salazar Rodríguez y a Dña. Pilar Almonacid Rodríguez por su colaboración para la confección de esta crónica de un día que quedará grabado en la memoria de todos los baezanos que vivieron esta jornada histórica y de esta forma queremos transmitir, a través de esta página, todo lo vivido.

Texto: Manuel Salazar Rodríguez.
Fotografías: Pilar Almonacid Rodríguez.















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